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sábado, 28 de julio de 2012

Alteración infantil en la articulación del lenguaje


El 4 por ciento de infantes en preescolar y primaria presentan Dislalia

Es la alteración en la articulación del lenguaje que manifiestan algunos niños al pronunciar ciertos fonemas, explicó Fernando Fierro Luna, profesor adscrito a la Coordinación de Psicología Educativa de la FP de la UNAM

La dislalia es la alteración en la articulación del lenguaje, y quienes la presentan experimentan dificultades para pronunciar algunos fonemas. En casos extremos, puede limitar la comunicación con otros, pues el habla puede no ser entendible.
Es considerada una de las barreras del lenguaje; tiene algunas causas de carácter biológico, o es producto de una limitada estimulación del entorno social al desarrollo infantil en este sentido.
Si ocurre antes de los cinco años de edad, se considera un proceso normal en la adquisición y expresión del lenguaje; posteriormente se denomina dislalia funcional, y se debe a alteraciones en el aparato fonoarticulador, es decir, en la estructura y funcionamiento de cuerdas vocales, boca, mejillas y labios.
A un nivel de mayor alteración, se puede deber a defectos en la audición, malformaciones en el aparato fonoarticulador o discapacidad intelectual. Generalmente se expresa en problemas de articulación como sustitución, omisión o distorsión de fonemas (l por r, palato por plato, egmoció por emoción, por ejemplo).
En México, algunos indicadores señalan que hasta cuatro por ciento de los niños en preescolar y primaria la presentan, aunque esta alteración puede mantenerse hasta la adolescencia, e incluso llegar a la adultez, lo que repercute en asignaturas escolares como la lecto-escritura.

Polígonos deTalismán y Oceanía, proyectos de áreas verdes

• Benjamín Ciprián Bolaños y Beatriz Sánchez de Tagle coordinan los trabajos en la Facultad de Arquitectura, en los que colaboran estudiantes
• De llevarse a la práctica, aportarían cerca de 100 hectáreas de áreas verdes y equipamientos culturales en beneficio de un considerable número de habitantes

Con base en la extensión territorial del Distrito Federal, las zonas verdes son prácticamente nulas, a excepción de los bosques de Aragón, Chapultepec y Tlalpan. Se necesitan más “pulmones” que colaboren a paliar esa ausencia, por cuestiones ecológicas y de otro género.
Por ello, Benjamín Ciprián Bolaños y Beatriz Sánchez de Tagle, con más de dos décadas de docencia en la Facultad de Arquitectura (FA), coordinan los proyectos Polígono Talismán y Polígono Industrial Oceanía.
De llevarse a la práctica, aportarían cerca de 100 hectáreas de áreas verdes y equipamientos culturales en beneficio de un considerable número de habitantes.
En ambos, participan estudiantes del Taller de Proyectos en la entidad, del séptimo y octavo semestre; posteriormente, muchos presentarán su tesis.
Localizados en la parte norte y oriente del Distrito Federal, los proyectos coinciden con sitios descobijados de áreas verdes. Han sido prácticamente abandonados, pero se puede cambiar el uso de suelo, con equipamientos culturales, inexistentes en amplias áreas de la capital del país, comentó Ciprián Bolaños.
En Ciudad Universitaria hay árboles, césped o jardineras, lo que no ocurre al norte y oriente de la ciudad, pues la mayor parte de la vegetación, junto con complejos culturales, se ubican en el sur. “Por ello, San Ángel y Coyoacán son conocidos como `cultisur´. No hay equivalente en el otro lado de la urbe”.
La ausencia de zonas verdes repercute en términos culturales, pues constituye una entidad educativa por las actividades que ahí se pueden desarrollar. Una persona que cohabita en esos espacios podrá entender de mejor manera el problema ecológico y será más probable que haga deporte, pues no se trata de sitios aislados, sino de puntos de reunión, detalló Ciprián Bolaños.
A su vez, Sánchez de Tagle abundó que el norte y oriente capitalino son zonas industriales abandonadas, y “en un gran radio de acción no se ven sitios con vegetación. Los centros comerciales son recreativos, la gente se reúne ahí, y eso deshumaniza”.
Dadas las circunstancias, se requiere de, por lo menos, tres extensiones iguales a Chapultepec. “Con los proyectos que presentan los estudiantes, se pretende hacer conciencia”, mencionó.

miércoles, 25 de julio de 2012

Viaje a la ciudad cuya imagen aparece en el billete de diez rublos

Krasnoyarsk

Atrás han quedado Irkutsk y Tayshet. Los neumáticos empiezan a hacer sonar su melodía. Nos dirigimos a Krasnoyarsk por la carretera federal M53.Ya estamos en camino y los grandes billetes del tiempo se convierten lentamente en la calderilla de las horas y los minutos. Cruzamos otro huso horario. Ahora la diferencia con la capital rusa viene expresada así: MSK+4.Pasan a nuestro lado pueblos y aldeas. Sus nombres suenan familiares en ocasiones; y en ocasiones nos dibujan en el rostro una sonrisa, nos invitan a pensar en su etimología. El río Judenkaya, la estación Zima, los poblados Oblepija, Yesaúlovka, Kozulka… Qué se le va a hacer: la Historia es una dama caprichosa…

La carretera federal ofrece al viajero pocas sorpresas. En algún punto el firme se hace de gravilla. Las estaciones de servicio y las cafeterías aparecen con cierta frecuencia y en ellas es posible comer decentemente por 150 ó 200 rublos.

Lo único que obliga al viajero a prestar una atención constante es la conducción agresiva de los conductores. El desprecio por las normas de tráfico o la simple falta de educación con respecto a otros conductores es un problema con el que ya nos habíamos encontrado en Irkutsk.

Teníamos previsto estar menos de un día en Krasnoyarsk, la ciudad bañada por el Yeniséi que se encuentra en la confluencia de la llanura siberiana occidental, de la meseta media siberiana y de los montes Sayanes. Recientemente, en abril de este año, la ciudad ha alcanzado el millón de habitantes. Y es verdad que, paseando por sus calles, uno se encuentra una gran cantidad de jóvenes y niños. No parece haber problemas demográficos aquí.

Cruzamos el caudaloso Yeniséi por el famoso puente que todos conocemos por aparecer en los billetes de diez rublos y así dejamos atrás Siberia Oriental para internarnos en Siberia Occidental.

Krasnoyarsk debe su crecimiento e importancia a la II Guerra Mundial, cuando acogió muchas de las fábricas e instituciones educativas evacuadas entonces. Pero hoy en día sigue creciendo, aunque de un modo alargado, ya que se halla como encajonada entre las montañas y el río.

Frente a nosotros queda el complejo de ocio de Bobroby Log (el valle de los Castores). En invierno aquí hay abiertas 16 pistas de esquí. Pero en verano también está asegurada la diversión: hay dos telesillas, vías para bicicletas de montaña, la pista para trineos más grande de toda Asia y unas vistas impresionantes a la ciudad y la famosa reserva natural "Stolbi" (Pilares) de los Sayanes orientales.

El telesilla número 1 sube a los turistas hasta un mirador situado a 517 metros sobre el nivel del mar. Como dicen los habitantes de Krasnoyarsk, los "Stolbi" son los pulmones y el alma de la ciudad. Los turoperadores locales ofrecen todo tipo de excursiones para los amantes del turismo activo: solo a pie o en excursiones combinadas en automóvil y a pie. Los alpinistas que acostumbran a practicar este deporte en el parque natural, están siempre dispuestos a mostrar a sus maestros y discípulos: el Abuelo, la Pluma, el Takmak, el Elefante, el Antebrazo, la Puertas de los Leones, la Capilla, la Señorona, etc. Con una superficie de casi 1.500 hectáreas, la zona de la reserva natural ofrece muchas posibilidades para los caminantes. Nosotros hicimos la promesa de volver allí, volver a pasear entre los pinos relictos y guardar como recuerdo aunque sea una pequeña piedra de los "Stolbi".

Krasnoyarsk es una ciudad con una gran vida estudiantil que no duerme de noche. El punto de reunión favorito de los jóvenes es la plaza situada enfrente del hotel central. Las fuentes con figuras que parecen bailar, la cercanía del río y la misma atmósfera de la ciudad hacen que la gente se reúna. Cerca del hotel, por cierto, se encuentra el museo regional, que es uno de los mejores museos de Historia y etnografía de toda Rusia.

Krasnoyarsk es una ciudad tremendamente viva. Hay muchos edificios en construcción, muchos cafés, edificios universitarios y, como en seguida observaron nuestros compañeros masculinos, muchas chicas guapas. Cosas todas que deben mucho a la excelente situación geográfica de la ciudad.

En resumen, la ciudad nos gustó. Nos gustó como en su momento le había gustado a Antón Chejov, que escribió: "Cuando llegas a Krasnoyarsk te da la impresión de que llegas a otro mundo. Sales del bosque hacia una llanura que recuerda mucho a nuestras estepas del Don, con la diferencia de que aquí es posible ver grandiosas crestas de montañas. (...) Krasnoyarsk es una ciudad hermosa, habitada por gente educada; comparada con ella, Tomsk produce una impresión de ciudad pretenciosa y de mal gusto. Las calles están limpias, empedradas, las casas son de piedra, las iglesias elegantes… No tendría ningún problema en quedarme a vivir en Krasnoyarsk. No acabo de entender por qué es uno de los sitios favoritos para enviar gente al destierro".

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